Ser cuidador puede ser aislante. Muchos cuidadores se sienten solos en sus dificultades, sin darse cuenta de que miles de otros en Singapur enfrentan desafíos similares. Conectarse con otros cuidadores a través de grupos de apoyo proporciona alivio emocional, consejos prácticos y un sentido de comunidad que puede transformar su experiencia de cuidado.